Juan Ignacio

Esta si que es bella, camarada,

porque la buscas tú

y te impones con voluntad.

Mueres bajo el sol o bajo las estrellas,

pero mueres en combate

y tu sangre se hace fértil

como una primavera.

Nadie dice nada.

Sólo tus camaradas alzan el brazo

y escriben tu nombre en letras de oro

y gritan: ¡¡ Presente!!

Tienen los ojos brillantes y no lloran,

porque han de honrarte

con fiesta de polvora y asalto.

Media hora después cantan un himno.

Y en las estrofas del himno estás tú:

¡¡Presente!!

Dos horas después están encarcelados,

Y tú con ellos: ¡¡Presente!!

Y siempre tú: ¡¡Presente!!

Con tu último gesto: ¡¡Presente!!

Con tu última y eterna sangre: ¡¡Presente!!


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